Limónov de Emmanuel Carrère

Limónov; Emmanuel Carrère; Anagrama; 396 pág.

Hay peripecias vitales muy útiles para resumir nuestra controvertida y agitada actualidad. Historias que reúnen tantos indicadores de nuestra grandeza y miseria que se elevan por encima de las demás, refulgiendo como símbolos. Símbolos no se sabe muy bien de qué, de algo etéreo pero indudablemente “real” y que en cualquier caso reconocemos como auténtico porque forma parte de este tiempo.
Recientemente, el cine ha ofrecido el extraño caso de Sixto Rodríguez, cantautor excepcional que pasó desapercibido en los USA pero se convirtió en mito para millones de sudafricanos... aunque él no se enteró hasta después de demasiados años. La pasmosa historia de Jordi Magraner hizo que yo mismo viajara al Hindu Kush pakistaní siguiendo el rastro de un hombre con una trayectoria y ambiciones que elevó la idea de ruptura y renovación a esa cumbre con la que tantos hemos soñado. Y fue precisamente al saber que en Francia vinculaban el impacto de Magraner con el de Limónov cuando decidí asomarme a este libro. Otro buen motivo fue que su autor es Emmanuel Carrère.
“Limónov no es un personaje de ficción. Existe y yo lo conozco”, advierte Carrère antes de adentrarnos en un relato tan extraño que, como el de Rodríguez o Magraner, podría parecer inventado.
Así, el escritor parisino presenta a un joven ajedrecista con evidente talento para la poesía y la pelea que sobrevive de manera más bien clandestina en la Unión Soviética antes de exiliarse a Nueva York, donde fue vagabundo y mayordomo de un millonario. Después, le veremos aterrizar en una Francia que lo encumbró literariamente, fascinada con unos modos pendenciero-estrafalarios que reflejaría en una prosa a la altura. Disparará junto a Karadzic en la guerra de los Balcanes. Y se manifestará junto a Kasparov (el ex campeón del mundo de ajedrez) como militante del partido político que plantó cierta cara a Putin. Militante y algo así como guardaespaldas de Kasparov.
Siguiendo su itinerario se obtiene un fresco de la Rusia reciente que, sumado al imperdible El tigre de John Vaillant, aporta las impresiones más vivas y penetrantes que en los últimos años se hayan hecho sobre aquella colosal región. Curioso: un hombre y un animal para explicar un país. Y desde el periodismo literario. Ni ensayos ni novelas. Vivencias en primera persona. Triunfos de lo real.
Los valores de este peculiar “fresco ruso” pasan por la plenitud creativa de un Carrère que, privilegiado conocedor de aquella idiosincrasia gracias a otros libros que ha escrito sobre el territorio y a la biblioteca especializada que poseía su madre, experta en la URSS que llegó a ser flagelada por el rotativo Pravda cuando hace ya unos cuantos años pronosticó la caída del Imperio, se lanza tras el rastro de un Limónov al que él mismo veneró muy pronto, imantado por el aura de talentosa rebeldía e incluso de peligro que siempre lo envolvió.
Tras exponer las razones de su fascinación, Carrère emprende una búsqueda en la que va a reflexionar sobre su investigado, va a implicarse, a especular, opinará, recurrirá a libros y diarios de Limónov y recreará escenas que quizá nunca se dieron -al menos algunas hacen sospechar que tienen un pico de ficción-, pero que están contadas tan bien y encajan de manera tan redonda con el carácter del personaje, que da igual: te las crees.
Un éxito de la narración es haber logrado plasmar la importantísima distancia que hay entre la opinión (furibunda, implacable) de un hombre y su forma a menudo paradójicamente generosa de actuar. Carrère distingue la furia, los deseos aniquiladores que con frecuencia se instalan en las cabezas, de los hechos que finalmente se ejecutan. Muestra la rabia en estado puro y la forma destilada en la que ésta sale al exterior, y en ese ejercicio el francés se revela plausible heredero de la propia literatura rusa, en concreto del flanco más Dostoievski.
Limónov es un especialista en tocar fondo si bien siempre lucha por distinguirse, y como en la decadente URSS de su juventud la poesía era el equivalente del rap, utiliza los poemas para proyectar su personalidad y sus protestas. Una consecuencia de este inusual cóctel de poetas delincuentes (o casi) será ver cómo un malhechor -uno de verdad- pide que le firme unos poemas para su novia.
Con ídolos tan exóticos como Gaddafi o Charles Manson, de los que Limónov guarda fotos que a veces hasta cuelga en las paredes de sus casas, Limónov no resulta simpático, aunque su inteligencia social, el orgullo y la arrogante desenvoltura que le caracterizan, y sus ideas arriesgadas y originales, invitan a mirar alrededor con una perspicacia distinta... a veces no tan descabellada... sus puntos de vista radicalmente estimulantes sacuden algo que quizá era necesario sacudir... y el hecho de que no sólo sus teorías sino también sus acciones impelan a replantearnos valores que podían parecer sólidos provoca un sentimiento que, como mínimo, se emparenta con la gratitud.
Aquí el mérito es del escritor, claro, que por cierto no entra en escena hasta la página 173. Entonces, Carrère detalla algo más su proceso investigador y señala por ejemplo la chispa que le hizo salir en busca del ruso: las imágenes en el reportaje Serbian Epics que mostraban a Limónov como una especie de iluminado chusquero desprovisto del glamour y el romanticismo con el que hasta aquel momento lo había asociado Carrère. Ahí vio la historia de una caída, o de algo parecido. Y fue a por ella.
“Pienso que en su filosofía -escribe Carrère-, matar a un hombre cuerpo a cuerpo es como que te den por el culo: algo que se debe probar al menos una vez”. El francés ha escrito la historia de alguien dispuesto a probar “al menos una vez” muchas más cosas que la mayoría. Por eso, ha obtenido un perfil de una complejidad apasionante, de una versatilidad asombrosa. Y desde luego que contradictorio, excepto en su búsqueda de una belleza o una potencia que le reportara alguna clase de calma.
“Soy consciente de que todo esto es complicado -reconocerá Carrère, aludiendo tanto a Limónov como a esa Rusia caótica que de algún modo se refleja en el protagonista-: escribo este libro para esclarecer este tipo de complicaciones”. Y de paso, el escritor echa una especie de mano a su madre rindiendo algo así como un homenaje a la mujer que ha recibido tantas críticas no sólo del lado ruso sino también de todos aquellos occidentales que cargaron contra ella cuando indicó que el verdadero rupturista, el hombre que pretendió cambiar en serio el signo de la política rusa fue Yeltsin, nada de Gorbachov. De esto también se habla en el libro.
Hacia el final aparece una profesora rusa que dice: “Verá, he conocido a escritores, y sobre todo escritores rusos. Los he conocido a todos. Y el único hombre bueno, bueno de verdad, era Limónov”.
Una reflexión que proyecta de nuevo a ese momento de Searching for the Sugar Man en el que el productor de rutilantes estrellas de la música asegura que para él, sin duda, el mejor de todos los músicos con los que trató en su larga larga carrera, el más brillante y conmovedor fue Sixto Rodríguez. Un hombre entregado de verdad a la música, cuyas creaciones se situaban en algún lugar superior. Un profeta, llega a decir el productor. Limónov, autor de El poeta ruso prefiere a los negrazos (título sugerido por su editor, conste), compartiría ese podio en el limbo de los creadores más o menos arrinconados. Estaría ahí por más motivos que los literarios, quizá, pero estaría.

En cualquier caso, las consecutivas derrotas, experiencias e iluminaciones de Limónov le llevaron a un estado de conocimiento de los seres humanos, y por eso de sí mismo, que le permitieron, en palabras de Carrère, a alcanzar el nirvana. Como Rodríguez, Limónov obtuvo su premio. Ser lo bastante libre y fiel a tu propia poesía tiene, a veces, estas agradables cosas.  

3 comentarios:

phil861 dijo...

( perdona las faltas, pero soy frances)

Carrere da una version muy personal de Limonov, deforma, y minimiza su importancia, que no corresponde realmente a la verdad ( por eso se defiende diciendo que es una novela, cuando le hablan de todos sus errores en el libro, come han hecho en Rusia, despues de la traducion del libro ) :
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1- limonov no es un fascista, es un precursor del altermondialismo, et el partido nacional bolchevico es de extrema izquierda ( nacionalista, pero como lo era el partido comunista en Francia, a su gran epoca )
2 – Carrere minimiza el talento literario de Limonov, y su influencia intelectuel en Rusia :
Limonov tuvo un gran impacto , desde 1995 en Rusia en la juventud intelectual y radical : hoy, la mayoria de los escritores lo consideran como su maestro, mil veces mas que Soljenitsyne o Brodsky ( y hasta sus adversarios politicos dicen que si un escritor ruso merece el Premio Nobel, es Limonov )
Zakhar Prilepine ( el mas influente escritor ruso joven – Carrere habla de el en el libro ) ha escrito una excelente revista sobre el libro :
aqui en la traducion francesa :
http://www.lecourrierderussie.com/2012/12/14/prilepine-vs-carrere-leuropeen-moyen-exerce-de-moins-en-moins-de-charme/
Limonov ha escrito 50 libros :
en este site ruso se pueden todos leer gratis – tambien hay varias traduciones en ingles y frances ( Merci Google Traduction ) :
http://www.litmir.net/a/?id=2554
Aqui va la direccion de un blog ruso extraordinario consagrado a Limonov por un fan : hay miles de documentos increibles – EN TODAS LAS LENGUAS – : articulos, videos, libros enteros ..etc
http://ed-limonov.livejournal.com/

Aqui un entrevista muy reveladora de Limonov al diario espanol EL PAIS en en 1991 cuando aun vivia en Paris
http://elpais.com/diario/1991/07/29/cultura/680738402_850215.html

Gabi Martínez dijo...

Muchas gracias por los comentarios, phil861. La verdad es que el libro desliza la calidad literaria de Limónov pero desde luego que después de leer los enlaces a los que remites parece que su impacto estrictamente literario podía haber sido más desarrollado.
En cuanto a tu español, se entiende todo a la perfección. Gracias otra vez.

Dominique Martin dijo...

Hola Gabi,
te vuelvo a escribir porque tu critica del libro de Carrère es une de la mas interesantes que he leido en espanol.
He hecho un site sobre el verdadero Edouard Limonov :
es en frances, pero tambien hay varias paginas en espagnol y en ingles.
No encontraras las cosas mas obvias que aparecen facilmente buscando Limonov sobre Google, pero analisis y sobre todo videos reveladores, escondidos en el fondo del Internet
http://www.tout-sur-limonov.fr/